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Trabajadores Invisibles

Estaba hambriento por lo que fui al mercado,
Sin mojarme los pies conseguí un lenguado, 
Verduras varias sin doblar mi costado, 
El esfuerzo de alguien que no es admirado.

La semilla del despertar

Era la segunda semana de cuarentena por el covid-19, me dirigía a hacer la compra al supermercado. En la primera rotonda me crucé un camión de transporte, pensé eso que se decía por todos los medios, gracias a estos trabajadores todo sigue adelante, lo pensé, pero no lo sentía en profundidad, aún no. Más tarde, llegué al supermercado. El guardia de seguridad me explicó amablemente las normas como siempre y me ofreció unos guantes. El estaba ahí, todo el día trabajando, teniendo cuidado con cada persona que se acercaba mientras yo estaba en mi casa protegido teletrabajando sin necesidad de salir a la calle, algo de lo que era infinitamente afortunado, pero aún no era completamente consciente.

En casa, cómodo, era infinitamente afortunado sin ser consciente

Tras coger lo que necesitaba, me disponía a pasar por caja. Había dos personas por delante mía. Observé al señor que estaba dejando sus productos en la caja, era muy amable, empezó a alabar profundamente la labor de la cajera. Dijo que valoraba muchísimo el trabajo que estaba haciendo, ahora la gente iba a ser más consciente de lo importante que ella era.Yo en mi burbuja, empiezo a pensar que estaba siendo algo desmedido, porque insistía una y otra vez, entonces ella, dijo que su contribución no era nada, quienes realmente estaban haciendo el trabajo duro eran los médicos. Este señor le contestó con una sonrisa que era médico. Vaya sorpresa me llevé, un médico, una persona de profesión de gran admiración y reputación, ahí estaba, alabando a una cajera, esa persona a la que mucha gente ni siquiera mira a la cara al pasar por caja, ahora estaba siendo profundamente reconocida. Ella, que ahora sentía un lazo profesional y humano con el médico, comentó de pasada su día a día; 

El día en que el medico agradecía a la cajera su labor

Todos los días estaba en tensión tratando de trabajar con extremo cuidado. Después del día de inquietud llegaba a casa, su hijo siempre quería acercarse para darle un abrazo como normalmente hacía, pero siempre, ella tenía que avisarle rápidamente que se alejara, que debía esperar a que se duchase. Con sumo cuidado se quitaba toda la ropa con ciertos patrones que ya había calculado, iba al baño y se duchaba insistiendo muchísimo al frotarse con el jabón. Terminaba y se dirigía a su hijo aún sintiéndose insegura, se abrazaban, pero una parte de ella seguía pensando que podía haber tenido algún despiste y estar haciéndole un mal a su hijo. Ella lo contó con naturalidad, pero a mí me estaba conmoviendo demasiado, no podía creer lo inconsciente que había permanecido en esta situación de cuarentena, no entendía la profundidad de las miles de personas que estaban pasando miedo e inseguridad en este momento, aunque no estuviesen infectados ni tuviesen familiares ingresados. 

Muchos permanecemos inconscientes mientras otros nos facilitan la vida

Normalmente intento ser agradable con las personas con las que trato diariamente, suelo dar los buenos días y agradecer el servicio de los trabajadores con los que me cruzo. En este caso, cuando ella me atendía, mi agradecimiento salía verdaderamente del corazón y no desde la educación. Aunque nos hacemos la idea a través de los medios de las situaciones que se estaban dando, tomamos cierta consciencia, pero tal vez, no nos llegue a tocar más adentro hasta que lo vemos desde cerca. La situación que yo escuché no debe ser nada comparado con lo que se viviría en los hospitales.

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Trabajadores invisibles
Me acordé de mi familia, en lo poco valorado que mi padre se ha podido sentir en un trabajo tan duro como el de la construcción. Hay personas que probablemente no tengan ni la menor idea de las pésimas condiciones y situaciones a las que se enfrenta los trabajadores de la construcción, añadiendo la climatología de la provincia de Sevilla donde pueden trabajar mas de 8 horas a 40 grados de temperatura. 
Este es un trabajo indispensable, gracias a ellos se crean los hogares en los que permanecemos a salvo del frío o calor, disfrutamos con nuestra familia bajo nuestro techo, descansamos, pasamos gran parte de nuestra vida dentro de estos lugares que no existirían sin el duro trabajo de todos los que se dedican a ello. Pero las personas de este gremio tal vez tengan pudor al relatar la profesión a la que se dedican por no estar valorada en nuestra sociedad, en lugar de un «gracias por el trabajo que realizas en nuestra sociedad» tal vez reciban un «vaya, eres albañil». Mi madre trabajó años en la limpieza. Alguna vez, me comentó lo mal que la trataban las personas o trabajadores del centro en el que limpiaba. La gente se quejaba de si había hecho bien o no su trabajo, puesto que tenía una profesión no especialmente alta en la escala social, cualquiera se sentía con poder de decirle que debía hacer. 

Dependemos de los trabajadores invisibles más que nunca

Ahora, en plena cuarentena dependemos especialmente de la limpieza para que estemos mas seguros y el virus no pueda propagarse, ahora sí tienen visibilidad. El ejecutivo, los abogados, los jueces, los políticos todos están dependiendo del trabajo de la limpiadora, del transportista, de la cajera, y de cientos de puestos más, que puede que estén muertos de miedo, pero entre todos mantienen un país que necesita comer y sentirse seguros. 
Estoy profundamente orgulloso de la dedicación de mis padres y el gran esfuerzo que les ha supuesto ejercer estas profesiones. 

El día en el que los cargos de reputación dependían de los trabajadores invisibles

Puedes coger una fruta y disfrutar de sus sabor, o pensar en todas las personas que han intervenido por detrás para que ahora puedas comerla; El duro trabajo del agricultor, el transporte, el comercio del producto, los reponedores, la cajera, etc… Puedes estar agradecido por todo esto y finalmente disfrutar de su sabor, es posible que la experiencia cambie. Estoy seguro de que poco a poco, llegará el momento en el que todo el mundo se sienta orgulloso y agradecido de cualquier trabajo por muy humilde que sea. Esta cuarentena ha sido clave para arrojar consciencia a todo el mundo, muchos aún no lo ven, pero si una gran parte de la sociedad valorara ahora más a estas personas que antes permanecían invisibles.

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Enalkimia: El proyecto de mi gran amigo SEBA. Web orientada al desarrollo personal y reconectar con quien eres.

Centro alción: Cristobal un gran profesional abre un centro de formaciones y terapias para y por el despertar de la consciencia. 

Muy Sensible: La web de mi querida amiga Marta, orientada principalmente a personas altamente sensibles (P.A.S)

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