el despertar

Paso 4

La máscara

Lo que oculta tu verdadero ser

cambia de vida
Podemos decir que venimos al mundo puros, con un temperamento que marca unas tendencias generales en la personalidad que no están sentenciadas. Debido a la falta de atención o afecto, las inseguridades, presiones sociales o fuertes impactos emocionales, al no saber afrontarlos debidamente, vamos poniéndonos capas para protegernos y evitar volver a sufrir esas malas experiencias. Estas, van ocultando, poco a poco, la esencia original que traemos al mundo. Finalmente, acabamos mostrándonos de forma inconsciente, con una máscara que dice poco de lo que realmente somos en el fondo. Esta máscara inconsciente, en muchos casos, está compuesta por una imagen idealizada que la sociedad, familia, amigos, etc.. esperan de nosotros.
Puedes ser un chico sensible, completamente enamoradizo y romántico, pero con tus amigos ponerte la máscara de tipo duro para que no te señalen por blando. 
Puedes ser una chica a la que le encanten los coches o deportes catalogados como masculinos, pero evites que tus padres se enteren porque sabes que ellos esperan otra cosa de ti. 
En general, tanto los hombres como las mujeres, estamos sometidos a encajar en un molde predeterminado y no dejar fluir lo que nos nace del interior. Parte de estas capas que contienen nuestra máscara, llevamos tantos años asumiéndolas, que prácticamente pensamos que somos así en realidad. En la actualidad, en la adolescencia, es muy recurrido de forma inconsciente, ponernos la máscara y mostrar en las redes sociales una vida ideal y perfecta para recibir la aceptación del mundo exterior mediante «likes». Estos hacen que en nuestro cerebro se segregue «dopamina» (la hormona del placer), quedándonos encadenados a esa sensación de aprobación que nos falta en nuestro interior. Tanto en el mundo virtual como exterior, acabamos sumergidos en un carnaval de máscaras en el que percibimos lo magnificas que son la vida de los demás cuando ellos mismos están mostrando otra máscara ficticia al exterior para que también sean aceptados. Un bucle de pura fachada que no aportará felicidad a nadie. Nosotros, sin querer, formaremos parte del juego en el que también señalaremos a quien se salga de la norma o se muestre diferente al molde preestablecido. Acabaremos realizando el gesto, que tanto dolor nos causa a nosotros mismos al recibirlo y que nos acaba condicionando.
 

Práctica

Práctica: Tu esencia no se pierde, se mantiene oculta, tu estado natural es brillante y amoroso. Al quitar las capas que hemos asumido por las experiencias negativas de la vida, lo que queda es paz y felicidad. Imagina dejar de juzgar, de odiar, de culpar, de victimizarte, de sufrir, ¿Qué ocurriría en tí?. ¿Acaso lo que habría no es más serenidad y disfrute? Habrás sentido muchas veces sentimientos, placeres, sensaciones que jamás exteriorizaste por tus capas limitantes, pero sabes que residen en tí. Replantéatelo y recuerda esos anhelos que pensaste: «me encantaría hacer/ser/ir/ …(algo que nace de ti) pero no puedo porque… (aquí viene el razonamiento de la capa que te lo impide)». Haz una lista de todas esas cosas que siempre has querido hacer y date cuenta del razonamiento que usaste para no realizarlas . Hay mucho más oculto que no recuerdas o aún no sabes de tí, que poco a poco, paso a paso, puedes descubrir al quitar la máscara. Recuerda: El mundo es un juego, has venido a jugar.  
 

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